Día 84. No todo fue malo
Si queremos ser honestos en este Cuaderno de Bitácora, hay que llamar a las cosas por su nombre: dentro de la Institución hubo cosas buenas. Yo fui feliz en muchos momentos…
Si queremos ser honestos en este Cuaderno de Bitácora, hay que llamar a las cosas por su nombre: dentro de la Institución hubo cosas buenas. Yo fui feliz en muchos momentos…
Se supone que en una institución de la Iglesia lo fundamental es el bien espiritual de sus miembros; lo que importa es lo que te acerca a Dios. O eso…
Hay una cosa curiosa –y bastante triste– que pasa entre los que hemos salido del Opus Dei: las diferencias de rango y responsabilidad que teníamos dentro siguen dictando nuestras relaciones…
Si hay una palabra que la Institución ha pervertido hasta hacerla doler, es «generosidad». En el mundo de los supernumerarios, la generosidad no es un acto libre del corazón; es…
Hoy toca hablar de uno de los tres pilares de las «promesas» (que no votos, ni botas, ni botines) que se hacen al entrar en la Institución: la pobreza. Pero…
Durante décadas, el Opus Dei nos vendió un eslogan que repetían hasta la saciedad: el hogar «luminoso y alegre». El catálogo oficial era impecable: familias de diez hijos, todos peinados…
No puedes copiar el contenido de esta página