Día 65. Pequeños placeres: El banquete de lo «inútil»
Una de las obsesiones más retorcidas de los sistemas de control es el utilitarismo: todo debe servir para algo. Si algo no es estrictamente necesario, si no tiene una finalidad…
Una de las obsesiones más retorcidas de los sistemas de control es el utilitarismo: todo debe servir para algo. Si algo no es estrictamente necesario, si no tiene una finalidad…
No podía dejar pasar algo tan mundano, tan aparentemente insignificante y hogareño como el doblado de los calcetines. Para el resto de los mortales, esto suena a chiste, pero para…
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