Iglesia en Salida

1. Re-priorización teológica y espiritual: el Corazón de Jesús
  • Primacía del Amor y la misericordia: el centro absoluto debe ser el doble mandamiento de Jesús: amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a uno mismo. Esto implica un énfasis en la gracia, el perdón incondicional y la compasión, por encima de la ley o la condena.
  • Cristocentrismo radical: volver a Jesús de Nazaret como la referencia fundamental. Sus enseñanzas (las Bienaventuranzas, el Sermón de la Montaña, sus parábolas) y su estilo de vida (cercanía a los marginados, crítica a la hipocresía, servicio) deben guiar nuestra vida.
  • Espiritualidad encarnada: reconocer lo cotidiano: trabajo, familia, relaciones, creatividad y sexualidad. Todo ello como dones a integrar, no a reprimir.
  • Enfoque en el Reino de Dios: la meta es construir un mundo más justo, pacífico e igualitario, además de buscar la salvación personal
2. Reestructuración de la Comunidad: fraternidad y horizontalidad
  • Comunidades pequeñas y redes: en lugar de mega-parroquias anónimas, fomentar comunidades de base, grupos de fe pequeños y redes de apoyo mutuo donde las personas se conozcan, se cuiden y compartan sus vidas.
  • Liderazgo de servicio (Diakonía): modelar el liderazgo a partir del ejemplo de Jesús (el que sirve). Priorizar un liderazgo más horizontal, participativo y de consenso, donde el servicio y la facilitación prevalezcan sobre la jerarquía autoritaria. El coordinador sería un animador y cuidador, no un controlador.
  • Inclusión radical: abrir las puertas a todos, sin discriminación por origen étnico, orientación sexual, género, situación marital, estatus social o creencias pasadas. Jesús comía con pecadores y marginados; la Iglesia debe hacer lo mismo.
  • Corresponsabilidad y empoderamiento laical: todos los miembros pueden asumir roles activos de liderazgo, ministerio y decisión, rompiendo con el clericalismo.
  • Diálogo abierto y respeto a la conciencia: fomentar preguntas, dudas y diversas interpretaciones. La libertad de conciencia y la reflexión personal son clave.
3. Misión y testimonio: salir al encuentro
  • Misión integral: la misión no es solo la evangelización verbal, sino también el compromiso con la justicia social, el cuidado de la creación, la ayuda a los pobres y oprimidos. La Fe se demuestra con obras.
  • Diálogo con el mundo: en lugar de condenar o aislarse del mundo, buscar el diálogo constructivo con la cultura contemporánea, la ciencia, otras religiones y los no creyentes. Aprender y aportar.
  • Testimonio de vida: la autenticidad, coherencia, alegría y amor vivido son el principal «Evangelio».
  • Creatividad y adaptación: estar abiertos a nuevas formas de expresión litúrgica, organización y apostolado relevantes para hoy.
4. Sustento y recursos: compartir y gestionar
  • Economía compartida: inspirada en las primeras comunidades: solidaridad, transparencia y bien común.
  • Uso responsable de recursos: promover sostenibilidad, sobriedad y conciencia del impacto ecológico y social.
  • Transparencia: gestión de recursos y toma de decisiones abierta y responsable.
5. Educación y formación continua
  • Formación: ofrecer formación no solo doctrinal, sino también en desarrollo personal, habilidades de relación, justicia social, ecología y diálogo interreligioso.
  • Aprendizaje mutuo: todos son maestros y alumnos, en un proceso continuo y bidireccional de crecimiento y aprendizaje.